
Publicado el 15 de abril de 2007
Cada vez es más habitual ver a
clientes de entidades bancarias acercándose al cajero automático, con
el único propósito de conseguir un extracto de su cuenta de ahorros,
con la esperanza de que su nómina haya incrementado el saldo
disponible. La dificultad para llegar a fin de mes no sólo la acusan
los consumidores, sino también los comerciantes, que observan
impotentes cómo se reducen sus ventas, que el tránsito de clientes es
menor, y que las compras se limitan a «lo necesario». Este fenómeno
tiene su contrapartida en el inicio de mes, cuando los recientes
ingresos animan a los consumidores a gastar y a no pensar en las
estrecheces que tendrán lugar pocas semanas después. Los comerciantes
lamentan que no sólo repercuta en sus ventas el final de cada mes, sino
la dolorosa vuelta de cada período vacacional.
La suma de la hipoteca, las facturas, los gastos corrientes de
cada día, y la dificultad para estirar los ajustados (a veces escasos)
sueldos provoca que todos los sectores comerciales acusen la llegada de
los últimos días de cada mes. Así lo ha comprobado PASAIAN en la calle.
No sólo se trata de renunciar a gastos innecesarios o caprichos, sino
que incluso la rutina habitual de algunas personas se ve mediatizada
por la falta de liquidez, de tal manera que hasta el café diario en el
descanso laboral (tal y como constata Yoli Santos, que trabaja en un
bar de Errenteria) o el pan reciente dejan de ser productos de primera
necesidad.
Dado que pertenecemos a una sociedad de consumo, a muchas personas
les resulta complicado combatir esas dificultades. Tanto las
facilidades de pago financiado y los microcréditos, como las tarjetas
de crédito, ayudan a que en cualquier momento se afronte un gasto que
luego habrá que compensar.
Basta con recorrer las principales vías comerciales de nuestra
comarca a partir del día 25 de cada mes para comprobar cómo el ritmo de
trabajo en los comercios es menor. Entretanto, los primeros quince días
del mes es posible permitirse adentrarse en esa tienda para buscar en
su interior eso de lo que días atrás nos separaba un infranqueable
cristal.
¿Cuándo comienza el mes?
En todo caso, los avances tecnológicos y la complejidad del mercado
laboral hacen que cada vez resulte más difícil saber cuándo comienza el
mes. Ya no es tan significativa la fila de pensionistas presentes en
las sucursales bancarias para retirar la paga mensual y los reintegros
masivos en ventanilla han dejado paso a otros más dispersos por los
innumerables cajeros abiertos las 24 horas.
Los comerciantes son más conscientes que nadie de cómo afecta el fin
de mes a la población. Su caso es paradójico, ya que además de
beneficiados y afectados por ese período de entre meses, son también
consumidores, y tienen que ser capaces de compensar sus ingresos con
sus desembolsos, lo que no siempre resulta sencillo.
A este respecto, el propietario de una tienda de moda en Antxo, José
Luis Úbeda, indica que «los que llevamos muchos años somos conscientes
de que hay que saber compensar y prever los momentos en los que es
necesario pensar en los ingresos que se pueden tener o en los gastos
que hay que realizar». «Sin embargo», apunta resignado, «hay muchos que
entran ciegos en este mundo y realizan inversiones que luego no son
capaces de soportar».
Llegar a fin de mes no resulta nada fácil, pero tampoco lo es
afrontar una nueva temporada en el vestir o superar la vuelta de las
vacaciones. Ante esta situación, y en vista de que el sueño de poder
disponer de un mejor sueldo no es en la mayoría de los casos más que
eso, un sueño, parece que sólo existe una alternativa: el consumo
responsable.
Yoli Santos
Tabernaria
Lan egiten duen Errenteriako pub-tabernako barraren atzetik,
Yoli Santosek esan digu benetan nabaritzen dela hilabete bukaeran jende
gutxiago bertaratzen dela «eguneroko kafetxoa hartzera ere». Taberna
ezaguna da presta-tzen dituzten koktel eta kafeengatik, eta goizeroko
erritmoa apalagoa omen da hilabete bukaeran.
«Hilabete berriarekin batera, jende gehiago hurbiltzen da beti, eta
gainera umore hobea erakusten du», azaldu digu Yolik. Azpimarratu
duenez, «gainera, Aste Santuko oporrak izan berri dira, eta hilabete
bukaera baino askoz ere gogorragoa izaten da bezeroentzat oporretatik
buelta; kontuak egiten dituzte eta ohartarazten dira beharrezkoak ez
diren gauzetan aurreztu behar dutela».
Tabernari honentzat adierazgarria da «betiko bezero batzuekin
gertatzen dena. Ohituta zaude egunero beraiek ikusten, badakizu zer
hartzen duten, baina hilabeteko azken egunetan noizean behin besterik
ez dira agertzen. Hilabete berriaren lehen egunekin batera, berriro
egunero etortzeko ohitura berreskuratzen dute». Santosen hitzetan,
«geroz eta normalagoa da bezeroek hilabete bukaerara iristeko dituzten
arazoak azaltzea. Gastu asko dituztela komentatzen dute, eta horien
artean arrakasta gehien duen gaia hipoteka eta etxe erosketarena da».
José Luis y Loreto Úbeda
Moda y confección
Tampoco son inmunes a las consecuencias del final de mes los comercios
ya establecidos durante años, como es el caso de la tienda de moda
masculina de José Luis y Loreto Úbeda. No obstante, ellos aseguran
acusarlo más «en el cambio de temporada. En un caso como el nuestro,
que funcionamos con dos temporadas, si una no responde a lo que se
espera de ella, como ha sido este invierno, tienes un tremendo parón en
las ventas».
Insistiendo en las variaciones del comercio textil en función de la
temporada, José Luis Úbeda añade que «cuando más se nota es a la vuelta
del verano, ya que todos los clientes vienen “quemados” por los excesos
realizados en el período de vacaciones, las cuentas no les cuadran del
todo, y eso produce que tradicionalmente el mes de octubre haya un
considerable parón en las ventas». En ese sentido, Loreto apunta
también que «ya no sólo se trata de las vacaciones de verano. Pese a
las dificultades que todos tenemos para llegar a fin de mes, se nos
empuja a aprovechar los días festivos para salir, y sólo a la vuelta de
vacaciones, puentes o días libres nos damos cuenta de que no podemos
soportar todos los gastos que desearíamos».
Respecto al fin de mes, José Luis no oculta que sí se deja notar en
el comercio en general, aunque también asegura que «últimamente el fin
de mes empieza el día 18, y luego cada persona cobra días diferentes,
así que tampoco se sabe cuándo empieza el siguiente mes». Este
comerciante opina que el comercio es el motor de la comarca. «Cuando no
podemos gastar, la tendencia es a no salir de casa. Sin embargo,
también el efecto puede ser el contrario, ya que es necesario que el
comercio funcione para que la calle se sienta más viva, para que anime
a las personas a salir de casa».
Pese a todos los factores señalados, José Luis reconoce que «aunque
en nuestro sector trabajamos con productos necesarios, es innegable que
el comercio es mucho más dinámico y activo a primeros de mes, y que son
muchos los clientes que están esperando esas fechas para realizar un
desembolso necesario, pero que días antes no podían realizar».
Eider Mohedano
Textil y hogar
Desde su local en Antxo, Eider Mohedano, que lleva nueve años dedicada
al textil del hogar, coincide con sus compañeros comerciantes al hablar
de la influencia del fin y el inicio del mes en su actividad.
Asegura que «sí es cierto que cuando se acerca el final de mes bajan
las ventas, y que en las dos primeras semanas se vuelve a incrementar
la actividad». Añade, además, una percepción respecto a la forma de
obrar de la gente: «Cuando un mes vemos que nos sobra algo, que
disponemos de dinero, en lugar de ahorrarlo lo gastamos, y nos damos un
capricho».
A su entender, las dificultades para llegar a fin de mes con
liquidez obligan a que «todos dividamos más el dinero, que tengamos
asignadas ya determinadas cantidades a ciertos gastos. Por eso, cuando
necesitamos hacer un gasto inesperado, necesitamos que se nos
facilite». En ese sentido, Eider incide en la importancia de la
financiación y de las tarjetas de crédito. «Los comerciantes de Pasaia,
para combatir estas dificultades, ofrecemos la tarjeta Laurak Bat, que
permite financiar el pago en tres meses sin incremento. También es cada
vez más habitual el pago con tarjetas de crédito, pero en este caso hay
que saber controlarlo».
Los gastos en el hogar, sector en el que trabaja Eider, son los
primeros en acusar la falta de dinero, ya que no son de primera
necesidad. «Por eso es muy habitual que la inversión en textil del
hogar se haga pudiendo aplazar los pagos».
Pese a todo, Eider Mohedano se muestra sobrecogida al observar que,
en muchos casos, «la multitud de pagos a los que tenemos que hacer
frente cada mes, en forma de hipoteca, facturas, etc., lleva a que haya
quien tenga que renunciar incluso a comprar el pan o a ir al bar a ver
un partido de fútbol».