Pasaian

Sentirse octogenario

Publicado el 09 de febrero de 2009

No sé cómo saldré de este artículo, que por delicado que es, pretendo no personalizar. Cada uno es cada uno. En junio del año pasado, cumplí los 80 añitos y por mi cabeza rondaron muchas cosas y reflexiones. Partiendo de contar con buena salud física y el asiento que da esta edad, que se considera o es avanzada, siendo de nacimiento prematuro y con la mente impaciente y hasta optimista me lleva hasta los 90 años, y ¿por qué no más?
   
Cuando desde el club de nuestros mayores de Antxo me llegó la invitación del homenaje por llegar a este ciclo de vida, junto a otros mayores más, además de la emoción, sentí algo especial que nunca antes había experimentado. Anteriormente acudía casi todos los años a esta celebración de octogenarios y octogenarias que entraban en esta quinta.
   
En esta ocasión, no estaba animado a acudir, ya que mi melliza no estaba bien de salud. Si a esta vida nos trajeron juntos en parto prematuro (en forma de 3 kilos repartidos y de corta medida, cuyo desarrollo no dio para más) con Doña Paca la partera, sentía la obligación, ñoña si se quiere, de celebrar este acontecimiento juntos también. No pudo ser así y al final acudí, ya que me lo hicieron ver y nadie de la organización debía sentirse desairado. Muchas gracias en nombre de Pepita y Pepito y respectivas familias.
   
No está mal que para decir 80 años, en euskera y francés se haga en múltiplos de 20. Sabe mejor así en la práctica. Cuando tuve los 20,40,60…¡qué ciclos, qué efemérides más bonitas! Y ahora… 80 años ya, octogenario, lo acepto y asumo con agradecimiento al Dios que da la vida.

Veremos cómo me voy sintiendo de octogenario. Tengo energías, me siento todavía con ganas de hacer algo. No quiero resultar un viejo chocho, egoísta, renegón.
   
Reconozco que sí soy protestón en cuanto a cosas de mi querido Pasajes que no están bien. Naturalmente sin resultar injusto, exijo cuentas y realizaciones municipales. Que dejen la política de lado y hagan pueblo. Que el pueblo, lo digo con minúsculas, se deje ver más y así podrá exigir a quienes tienen la obligación de rendir cuentas y situaciones.
   
Que la colaboración desde las edades de jóvenes y otoñales se deje sentir con fuerza, porque cuando algo se quiere, exige esfuerzo. No vengamos a decir que aquí hay crisis, precisamente desde lo anómalo hay que ir, participar y salir adelante. Suena a mitin ¿no? Nada más lejos.
   
Con la fuerza que siento y la que me da mi hermana Pepita, es deseo de este octogenario que sean ustedes felices.

En Pasaia, 643 mujeres y 290 hombres son mayores de 80 años, según datos de 31 de diciembre de 2008. Hay 822 octogenarios, 109 nonagenarios y dos mujeres de más de cien años.

Escrito por José Iturgaiz (Pepito)

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